Antes
de comenzar la Santa Misa ,
el sacerdote besa el altar, y luego se persigna, diciendo: “En el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
¿Por qué
el sacerdote besa el altar? Para saberlo, podemos preguntarnos: ¿porqué un hijo
besa a su mamá o a su papá? Porque el beso es una muestra de cariño y de
afecto, y como el altar representa a Jesucristo, es como si el sacerdote
saludara a Jesús con una muestra de cariño y afecto, como cuando un hijo da un
beso a su padre.
Pero no
siempre un beso es muestra de cariño y afecto. Por ejemplo, en la Biblia se cuenta que, antes
que lo pusieran preso a Jesús, cuando Jesús estaba en el Huerto de los Olivos,
después de haber rezado tres horas pidiendo por la salvación de todos nosotros,
se acercó Judas Iscariote, y saludó a Jesús con un beso. Pero este saludo no
era de cariño y afecto, sino de odio y de desprecio, porque Judas ya había
vendido a Jesús por treinta monedas de plata, y les había dicho que aquél al
que él diera un beso, a ése lo debían apresar, porque ése era Jesús.
Cuando
Jesús lo vio venir a Judas, le dijo: “Amigo, ¿a qué has venido?”. Y Judas le
responde con un beso de traición, como si le dijera: “He venido a entregarte a
tus enemigos, porque he preferido la compañía de los hombres malos y traidores,
antes que Tu compañía; he preferido oír el tintineo de las monedas de plata,
antes que oír los latidos de Tu Sagrado Corazón; he preferido la oscuridad a
las tinieblas; he venido a traicionarte”. Y Jesús, sabiendo que Judas lo había
traicionado, y que con eso se condenaba en el infierno, no le hace ningún
reproche, no le dice nada, y responde devolviéndole el saludo, pero con una
tristeza enorme en el Corazón, porque sabía que Judas ya tenía un pie puesto en
el infierno. Jesús sabía que Judas estaba en pecado mortal, cuando se acercó a
saludarlo, y sin embargo, no le negó el saludo, aunque se quedó muy triste,
porque veía a Judas con su alma oscura y negra, que se dirigía al infierno.
Si
alguien veía la escena de afuera, Judas Iscariote parecía amigo de Jesús,
porque lo saludo con una muestra de afecto y cariño, como es el beso. Pero
Jesús sabía toda la verdad, sabía de la traición de Judas.
También
al sacerdote, cuando se acerca a besar el altar, y a todos los que vienen a
Misa, y cuando alguien se acerca a comulgar, Jesús hace la misma pregunta:
“Amigo, ¿a qué has venido?”. ¿Has venido a recibirme con el alma en gracia y
con el corazón preparado para que Yo entre en él? ¿Has venido con un corazón
puro? ¿Has venido a Misa con un corazón manso y humilde como el mío? ¿Te has
reconciliado con tu hermano antes de acercarte a Mí? No me saludes con un beso
si has venido a traicionarme; salúdame con un beso si has venido dispuesto a
amarme a Mí y a tu prójimo como Yo te he amado: hasta la muerte de Cruz”.
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