Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud
viernes, 24 de agosto de 2012
La Santa Misa para Niños (XXI) La copa del altar tiene un vino especial: la Sangre de Jesús.
viernes, 13 de mayo de 2011
Los nombres de la Misa (II): El Banquete Eucarístico

Ya vimos que un nombre de
Un “banquete” es cuando hay una fiesta, y sirven una comida muy, pero muy rica. Imaginemos que alguien nos invita a comer, y cuando llegamos, hay una mesa toda llena de las comidas que más nos gustan: pollo con papas fritas, milanesas con puré, pollo al horno, pavo al horno con papas, carne de cerdo, asado con chinchulines, mollejas, morcillas, cordero asado, chivo asado, pan bien crocante, calentito, para comerlo mojado en la salsa; para beber, hay gaseosas, jugos de toda clase, y de postre, todo lo que nos guste: helados de todos los gustos y colores, tortas de chocolate, de hojaldre con dulce de leche, y una cantidad enorme de dulces. Imaginemos entonces que nos invitan a comer, y que en la mesa hay todo esto, y mucho más, y hay tanto y tan rico, que no sabemos por dónde empezar: esto es un “banquete”, una comida exquisita, y cuando es muy pero muy rica, a la comida rica se le llama “manjar”. Por supuesto que tal vez habrá alguno al que no le gustarán estas comidas, y en vez de eso, preferirá polenta sin sal, o acelga hervida, o tal vez coliflor, y en vez de carne asada, prefiere una fuente de verduras hervidas y sin sal, y encima, de bebida, capaz que prefiere tomar limonada sin azúcar, pero bueno, es como dice el dicho: “sobre gustos no hay nada escrito”.
Volviendo al banquete, decíamos que es una comida muy rica, mucho más rica que lo normal, y muy abundante.
Para un banquete, además, se necesita una ropa especial, porque no podemos ir de cualquier manera: si estuve jugando al fútbol con mis amigos, en la cancha llena de barro, y resulta que estoy embarrado de pies a cabeza, no puedo ir así; en el caso de las nenas, no se puede ir vestidas de diario, como cuando se usa ropa vieja para ayudar a limpiar la casa a la mamá. Hay que ir bien vestidos, que no quiere decir “comprar ropa nueva”, sino simplemente, la ropa que esté mejor, llevarla bien limpia, planchada y arreglada y, si se puede, perfumada. Eso es tener una “ropa de fiesta”, para asistir al banquete.
¿Y por qué a
En
En
Estos manjares son exquisitos, y porque se sirven en
Pero dijimos que a un banquete, que es una fiesta, hay que ir con ropa de fiesta, que es la misma ropa que usamos siempre, pero limpita y perfumada, y bien planchada. Además, bien peinados y bañados. ¿Y qué pasa con la fiesta que es
Por todo esto,
miércoles, 20 de abril de 2011
El Jueves Santo para Niños y Adolescentes

El Jueves Santo es un día muy especial, porque como Iglesia nos acordamos del día que Jesús, antes de subir a la cruz, fue a cenar con sus discípulos. Por eso se llama “La Última Cena”, porque Jesús fue a cenar el Jueves, y esa fue la última de su vida en la tierra, porque al otro día, el Viernes Santo, murió en la cruz.
¿Qué pasó el Jueves Santo? Lo que pasó fue que, como Jesús, que era Dios, sabía que al otro día, el Viernes Santo, Él iba a morir en la cruz para salvarnos a todos, y como Él nos amaba tanto, que ni podemos imaginarnos cómo nos amaba, quiso dejarnos un regalo, para que Él estuviera con nosotros, y nosotros estuviéramos con Él siempre, todos los días, hasta el fin del mundo. Ese regalo tan especial que Jesús nos dejó, fue un Pan, pero no un pan como el que conocemos, sino un Pan venido del cielo; Jesús nos dejó un pan que no es un pan; un pan que parece pan, pero que en realidad es Él mismo, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, y ese Pan se llama
Pero antes de dejarnos este hermosísimo regalo, Jesús hizo algo para que nosotros aprendamos: Él, que era Dios, el Dios Todopoderoso, el Dios Creador de los cielos, de los planetas, de las estrellas, del sol, de los ángeles, de los hombres, de todos los animales y de toda la tierra, Él, a pesar de ser tan grande, a pesar que delante de Él todos los ángeles del cielo se inclinan y lo adoran, Él se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos, y eso que hizo Jesús se llama “humildad”, para que nosotros aprendamos a ser humildes y buenos unos con otros. Cuando nos manden a hacer una tarea que no nos gusta, o cuando hablen de otros, y se olviden de nosotros, no nos tiene que importar, porque nos tenemos que acordar de Jesús, que fue humilde, nos enseñó a ser humildes, lavándole los pies a sus discípulos.
Después de hacer esto, Jesús y sus discípulos fueron a sentarse a la mesa, para comenzar a cenar. ¿Qué había para comer? En la Última Cena, había para comer carne de cordero, hierbas amargas, pan sin levadura, y vino. La carne era Carne de Cordero, pero no del corderito animal, sino la carne del Cordero de Dios, asada en el fuego del Espíritu Santo; el pan, era pan sin levadura, un pan blanco, finito y chatito, pero no el pan que conocemos, sino el Pan que es su Cuerpo resucitado; había hierbas amargas, pero no las hierbas amargas que se cultivan en la huerta, sino la hierba amarga de la tribulación de
¿Cómo fue que Jesús nos dejó
Después de haber bendecido el pan, Jesús tomó el cáliz con el vino, se lo mostró a los discípulos, lo bendijo, le dio gracias a su Padre Dios, y les dijo a sus discípulos: “Tomen y beban, esto que hay en el cáliz, es mi Sangre”, y después les dio a beber. Y cuando dijo estas palabras, pasó algo increíble: ¡el vino que había en el cáliz se convirtió en su Sangre! Y además, ¡Él se quedó dentro del cáliz! Desde entonces, el Vino de
Jesús también les dijo a sus discípulos que cuando Él se fuera al cielo, con su Padre, ellos, que se quedaban en la tierra, tenían que hacer lo mismo que Él hizo, y para eso, los ordenó sacerdotes a ellos, que eran sus amigos. Y desde entonces, hay sacerdotes que, con el poder de Jesús, hacen en
Cuando terminaron de comer, después que Jesús nos dejó
¿Dónde fue la Última Cena? Fue en la casa de un amigo de Jesús, que le prestó una habitación para que allí fueran a comer. Esa habitación, era la mejor habitación, y estaba en el primer piso de la casa. Jesús mandó a sus discípulos que le dieran este mensaje al dueño de casa: “Jesús quiere celebrar
