Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud

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viernes, 25 de octubre de 2013

Hora Santa con NACER (Niños y Adolescentes Adoradores de Cristo Eucaristía)



(Octubre 2013)
         Ingresamos al Oratorio, venimos a visitar a Jesús Eucaristía; hacemos silencio, porque no la voz de Dios es como un susurro suave, y no se la puede escuchar cuando hay muchas palabras. Le pedimos a nuestra Mamá del cielo, la Virgen, que Ella nos ayude a rezar, para que no nos distraigamos y Jesús pueda escuchar nuestras oraciones. También a nuestros Ángeles de la Guarda les pedimos que recen con nosotros.

         Oración de entrada: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).
         
         Canto de entrada: "Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar".

         Meditaciones

         Querido Jesús Eucaristía, venimos a visitarte en tu Oratorio para decirte que te queremos mucho, con todo el corazón, y que Tú eres nuestro mejor Amigo, el Amigo Fiel que nunca falla. Traemos ante Ti a nuestros papás y nuestras mamás, a nuestros hermanos, primos, tíos y amigos, para que a todos los bendigas y les concedas todas las gracias que Tú quieras darles.

         Silencio para meditar.

Querido Jesús Eucaristía, Te pedimos también por todos los niños del mundo, sobre todo aquellos que sufren a causa de la guerra y del hambre, para que ya no sufran más y puedan alegrarse y estar contentos, sanos, salvos y bien alimentados, junto con sus familias. Te pedimos que bendigas especialmente a los niños que sufren por causa de las enfermedades, para que pronto se recuperen y puedan regresar a la escuela y a los juegos de todos los días.

Silencio para meditar.

Querido Jesús Eucaristía, queremos pedirte por nosotros mismos, para que nos ayudes a ser cada vez más buenos y para que también seamos santos. Ayúdanos a vivir el Cuarto Mandamiento: “Honrar padre y madre”, porque un niño no puede nunca entrar al cielo si no ama y honra a sus padres. Haz que amemos a nuestros papás y mayores con el Amor con el que Tú amabas a tu Papá adoptivo, San José, y a tu Mamá, la Virgen. Queremos ser igual de obedientes y hacendosos como lo eras Tú cuando tenías nuestra edad, y no dar nunca un disgusto a nuestros papás, pero para eso necesitamos que Tú nos des tu gracia y tu Amor.

Silencio para meditar.

Querido Jesús Eucaristía, te pedimos tu gracia también para poder rezar, no solo antes de dormir, sino también a lo largo del día. La oración es muy importante, es más importante que un plato de comida, porque con la oración el alma se alimenta del Amor de Dios, que es más rico y sustancioso que cualquier manjar. Enséñanos a rezar, y danos ganas de rezar, todos los días, a lo largo del día, para que siempre estés en nuestros corazones, por la Fe y por el Amor.

Silencio para meditar.

Meditación final


Querido Jesús Eucaristía, ya debemos retirarnos, pero le dejamos a tu Mamá nuestros corazones, para que Ella los ponga a los pies de altar, para que estén ahí adorándote en todo momento, de noche y de día, así como las flores de un jardín perfuman el aire, noche y día. Haz que en esta vida nunca nos separemos de Ti, para que sigamos junto a Ti en la otra vida, para siempre. Amén.

Canto final: "El trece de mayo".

viernes, 18 de octubre de 2013

Hora Santa para Niños monaguillos



                Se expone el Santísimo Sacramento del altar. Se inciensa y se canta: "Te adoramos, Hostia divina". Se rezan las oraciones enseñadas por el Ángel y la Virgen a los pastorcitos en Fátima. Luego se pueden leer las siguientes meditaciones, una por niño, seguida de algunos pocos minutos de silencio. Hacia el final, bendición con el Santísimo, reserva y canto final.

        Oración inicial: "Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman" (tres veces).
          Oración a la Santísima Trinidad: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón, y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén".

       Jesús, como Tú sabes, puesto que me ves en cada Misa, soy monaguillo, y vengo a decirte que me siento muy orgulloso de ayudar al sacerdote en la Santa Misa, porque me dijo el padre que el mío es “oficio de ángeles”, porque en el cielo los ángeles están alrededor de tu trono, que es el altar. Tú eres el Cordero de Dios y así como los ángeles te cantan y te adoran alrededor de tu altar en el cielo, así hago yo como monaguillo, en la tierra. ¡Hago en la tierra lo que hacen los ángeles en el cielo! ¡Te agradezco por el honor inmerecido de haberme elegido para ser monaguillo, oficio de ángeles! Por la Sangre que cae de tu Cabeza coronada de espinas, dame siempre pensamientos santos y puros, como los tuyos.

         Silencio para meditar.  

Jesús, vengo a decirte que te amo y te adoro, porque aunque no te veo con los ojos del cuerpo, sí te veo con los ojos de la fe, la fe de la Santa Madre Iglesia: te veo en el altar eucarístico con tu Cuerpo resucitado, lleno de luz y de gloria divina, más brillante que miles de soles juntos; te veo oculto en la Eucaristía, que parece un poco de pan, pero ya no es más pan, sino tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y Tu Divinidad; te veo en la Cruz, porque en la Misa renuevas el sacrificio en Cruz, el mismo del Calvario, solo que en el altar lo haces sin derramar tu Sangre cruentamente; veo tu Sangre en el cáliz y veo tu Cuerpo en la Hostia; veo tu Sagrado Corazón latir en la Eucaristía y me alimento de ese mismo Amor, que es Fuego de Amor divino que abrasa mi corazón en santo ardor. Por todo esto Jesús, vengo a darte gracias, a bendecirte y a adorarte en la Eucaristía, y no veo la hora de poderte comulgar. Por la Sangre de tu mano derecha, concédeme obrar siempre el bien con mis manos, que se levanten al cielo para orar y pedir tu Misericordia, y se tiendan para dar auxilio a mi hermano más necesitado.

Silencio para meditar.  

Jesús, te consagro mi niñez, mi juventud y mi vida entera, y te pido que guíes mis pasos para que cumpla siempre, solo y únicamente tu Voluntad y nada más que tu Voluntad, porque tu Voluntad es Santa y no hay nada más santo y bueno para mi vida que cumplir tu Santa Voluntad. Si tu Voluntad es que yo sea sacerdote, dame la gracia de saber apartarme del mundo, para amarte con todas mis fuerzas, esforzándome por saber de Ti, de tu Vida y de tu Obra, para poder luego darte a conocer a mis hermanos por medio de la celebración de la Santa Misa y de la predicación; si tu Voluntad es que me case, haz que conozca a la esposa que Tú elegiste para mí desde la eternidad y concédeme que el matrimonio sea para mí el camino para llegar al cielo. Por la Sangre de tu mano izquierda, que yo me cuente entre tus elegidos en el Día del Juicio Final.

Silencio para meditar.  

Jesús, concédeme la gracia de querer lo que Tú quieres en la Cruz, y de rechazar lo que Tú rechazas en la Cruz y que Santo Dominguito del Val, niño monaguillo que murió crucificado por no renegar de Ti, me enseñe a seguirte cada día por el camino de la Cruz; dame los ojos de tu Madre para verte, su Corazón para amarte y su adoración para adorarte; haz que nunca me aparte de Ti, y haz que te siga por el Camino Real de la Cruz, el único camino que lleva al Cielo, camino señalado por el reguero de tu Sangre, Sangre que brota de tus heridas como de un manantial inagotable. Jesús, no permitas que tu monaguillo se aparte nunca de Ti y que la Sangre Preciosísima de tus llagas moje mis pies cuando yo los hunda en tus huellas.

Silencio para meditar.  


Jesús, como monaguillo, tengo el honor inmerecido que otros niños y jóvenes no tienen y es el de servirte en el altar, ayudando al sacerdote en la Santa Misa; te pido que no sea indigno de este honor y para eso haz que mis actos reflejen el Amor de tu Sagrado Corazón Eucarístico, que es el Amor que brota de tu Corazón traspasado, y es el Amor con el que me alimento con cada comunión eucarística. Por el Amor de tu Sagrado Corazón que bebo en el cáliz, dame tu Pureza de Cuerpo y Alma, dame tu Castidad, dame tu Caridad, para que en mi familia, en mi escuela, en mi barrio, y donde yo vaya, sea yo con mis actos un vivo reflejo tuyo, para que todo aquel que me vea, Te vea, y el que me oiga, Te oiga.

Silencio para meditar.

        Oración final: "Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman" (tres veces).
          Oración a la Santísima Trinidad: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón, y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén".

          Canto final a la Virgen: "Los cielos, la tierra, y el mismo Señor Dios".

(Dedicada a Tomy, Francisco, Ignacio, Lucas, Nicolás, Tomás, Pablo, Santiago, y a todos los niños que quieran cumplir en sus vidas la Santa Voluntad de Dios)

viernes, 12 de abril de 2013

Hora Santa para Niños y Jóvenes



         Inicio: Venimos a adorar al Divino Niño, que está Presente pero oculto, invisible, en la Eucaristía. No lo vemos con los ojos del cuerpo, y por eso le pedimos a la Virgen, la Mamá del Niño Jesús, que nos dé sus ojos para verlo y su Corazón Inmaculado para amarlo. También les pedimos a nuestros ángeles custodios y a San Miguel Arcángel que nos ayuden para que la adoración sea del agrado del Niño Jesús. Venimos a pedirle por nosotros y por los niños y jóvenes del mundo entero. Hacemos silencio “por fuera”, y por eso no hablamos, y hacemos silencio también “por dentro”, pensando sólo en Jesús y en la Virgen y en nadie más.

         Canto de entrada: “Oh buen Jesús”.

Acto de fe
¡Oh, buen Jesús! Yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar,
que das tu cuerpo y sangre juntamente
al alma fiel en celestial manjar,
al alma fiel en celestial manjar.
Acto de humildad
Indigno soy, confieso avergonzado,
de recibir la santa Comunión;
Jesús que ves mi nada y mi pecado,
/prepara Tú mi pobre corazón./ (bis)
Acto de dolor
Pequé Señor, ingrato te he ofendido;
infiel te fui, confieso mi maldad;
me pesa ya; perdón, Señor, te pido,
/eres mi Dios, apelo a tu bondad./ (bis)
Acto de esperanza
Espero en Ti, piadoso Jesús mío;
oigo tu voz que dice “Ven a mí”,
porque eres fiel, por eso en Ti confío;
/todo Señor, lo espero yo de Ti./ (bis)
Acto de amor
¡Oh, buen pastor, amable y fino amante!
Mi corazón se abraza en santo ardor;
si te olvidé, hoy juro que constante
/he de vivir tan sólo de tu amor./ (bis)
Acto de deseo
Dulce maná y celestial comida,
gozo y salud de quien te come bien;
ven sin tardar, mi Dios, mi luz, mi vida,
/desciende a mí, hasta mi pecho ven./ (bis)

         Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo; te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

         Meditación

         Jesús, Divino Niño, que siendo Dios omnipotente viniste a nosotros como un Niño en Belén, para que no tuviéramos miedo en acercarnos a Ti, enciende en nuestros corazones el amor hacia Ti.
Tú eres un Dios con corazón de niño, por eso te pedimos que siempre conservemos la inocencia que da la gracia.
Haz que recordemos siempre tu Nacimiento milagroso en Belén y que te conozcamos en el misterio de la Eucaristía.
Divino Niño, queremos adorarte en la Eucaristía así como te adoraron los pastores en Belén en la Noche de Navidad; queremos presentarte regalos, como los regalos que te hicieron los Reyes Magos, que te llevaron oro, incienso y mirra.
Con tu ayuda, nosotros queremos darte el oro de la adoración, el incienso de la oración y la mirra de la mortificación.

Silencio para meditar.

         Jesús, Divino Niño, que luego de nacer fuiste presentado en el templo llevado en los brazos de la Virgen María, haz que seamos siempre como niños pequeños, para que también seamos llevados en los brazos de María y por Ella seamos presentados ante Ti, Dios nuestro.
         Jesús, Divino Niño, que en tu divina infancia fuiste criado y educado por María y José, haz que también ellos nos críen y eduquen para que seamos niños y jóvenes santos, y no permitas que las vanas atracciones del mundo nos alejen de Ti. Hoy el mundo nos muestra muchas distracciones, la mayoría de ellas malas, como la música cumbia, el rock, las diversiones malas, los programas de televisión y de internet que ofenden a Dios.
         Si nos dejamos llevar por estas cosas malas, somos como un niño que se desprende de las manos de sus padres y corre hacia un precipicio muy hondo, en cuyo fondo habita el ángel de la oscuridad, el ángel caído, el demonio. Así como Tú, siendo Niño, ibas siempre de la mano de tus papás, no permitas que nunca nos soltemos de la mano de la Virgen y de San José.

Silencio para meditar.

         Jesús, Divino Niño, que a los doce años te quedaste en el templo en vez de volver con tus padres, porque “tenías que ocuparte de las cosas de tu Padre Dios”, por este misterio de tu Divina Infancia, haz que te encontremos siempre en el templo, en el sagrario, en la Eucaristía; haz que nunca nos separemos de la verdadera y única Iglesia, la Iglesia Católica; haz que nunca cometamos el pecado de apostasía, que es ir a otras iglesias, a otros cultos, a otras religiones; haz que nunca cometamos el pecado de idolatría, que es rezarle a ídolos como el Gauchito Gil, la Difunta Correa o San La Muerte; haz que nunca creamos en el horóscopo, en el Tarot, en el juego de la copa, en la magia o en la brujería, porque como dice el Papa Francisco, “no nos salva ni la brujería, ni el Tarot, ni nosotros mismos, sino Cristo Jesús”; haz que Te encontremos en el templo, en el sagrario, en donde nos esperas en el invento de tu Amor, la Eucaristía.

Silencio para meditar.

Jesús, Divino Niño, que “creciendo en gracia y sabiduría” te hiciste adolescente y luego joven, y permaneciste en tu adolescencia y juventud siempre en la obediencia amorosa a tus padres, María y José, haz que nosotros vivamos siempre con amor el Cuarto Mandamiento, “Honrarás padre y madre”, el mandamiento que manda amar a los padres, honrándolos con la obediencia, el respeto, el trato afectuoso, la compasión, la ayuda en sus dificultades. No permitas que nunca cometamos el gravísimo error de faltarles el respeto, de levantarles la voz, de desobedecerlos, de no auxiliarlos cuando necesiten de nuestra ayuda. Antes bien, ayúdanos a ser como Tú, Hijo ejemplar, amoroso y dedicado, y que nuestros padres puedan sentirse amados y respetados por nosotros.

Silencio para meditar.

         Jesús, Divino Niño, que siendo ya adulto no dejaste nunca de amar a tus padres terrenos, pero que luego de la muerte de San José te separaste de la tu Mamá, la Virgen, para cumplir la Voluntad de Dios Padre, que quería que murieras en la Cruz para salvar nuestras almas, haz que a ejemplo tuyo, sepamos separarnos de nuestros seres queridos si esa es tu Voluntad, para que vivamos la vocación a la cual Tú nos has llamado, ya sea el matrimonio o la vida consagrada.

Silencio para meditar.

         Peticiones:

         A cada intención respondemos: “Por los dolores de la Virgen María, escúchanos Señor”.

-Por el Santo Padre Francisco, por los obispos y sacerdotes de la Santa Iglesia Católica, para que guiados por Ti, Divino Niño, sepan dar testimonio de tu Amor. Oremos al Señor.

         -Por nuestras familias y las familias del mundo entero, para que el Divino Niño, Presente en la Eucaristía, sea su único tesoro. Oremos al Señor.

         -Por los niños y jóvenes de nuestra comunidad y de todo el mundo, para que Te conozcan a Ti, Divino Niño, Presente en la Eucaristía, para que sus vidas sean iluminadas con el resplandor de tu gloria. Oremos al Señor.

         -Por los niños que sufren, cualquiera sea su causa, para que encuentren en Ti, Divino Niño, su consuelo en esta vida y en la vida eterna. Oremos al Señor.

         Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo; te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

         Meditación final: Divino Niño Jesús, debemos ya retirarnos. En esta Hora Santa, hemos recibido de Ti torrentes infinitos de Amor y de gracia, de luz, de vida, de amor y de alegría. Queremos dar a los demás todo lo que de tu Sagrado Corazón hemos recibido. Ayúdanos a olvidarnos de nosotros mismos y a acordarnos siempre de Ti, y para eso, le pedimos a tu Mamá, la Virgen, que imprima tu imagen en nuestros corazones; así, cada latido nuestro dirá: “Jesús, María, os amo”.

         Canto de salida: “El trece de mayo”.

A tres pastorcitos la Madre de Dios,
descubre el misterio de su corazón.
Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

Haced penitencia, haced oración,
por los pecadores implorad perdón.
Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

Las modas arrastran al fuego infernal,
vestid con decencia si os queréis salvar.
Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

El Santo Rosario constantes rezad,
y la paz del mundo el Señor os dará.
Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

¡Qué pura y qué bella se muestra María,
qué llena de gracia en Cova de Iria!
Ave, ave, ave Maria. Ave, ave, ave Maria.

viernes, 31 de agosto de 2012

Hora Santa para Niños y Adolescentes Septiembre 2012




         Ingresamos en el Oratorio y hacemos silencio, tanto en los labios como en el corazón; dejamos de lado todo pensamiento que nos distrae. Estamos ante la Presencia de Jesús Eucaristía, que nos ve y que nos oye, y que lee nuestros pensamientos y nuestros corazones. Junto a la Virgen María, que también está presente aquí, adorando a su Hijo, están también nuestros ángeles custodios, y todos los ángeles de luz, y todos los santos del cielo, que adoran, con gozo y alegría, a Jesús en la Eucaristía. Nos unimos a ellos, a su alegría, a su amor y a su adoración a Jesús Sacramentado.

         Oración de Nacer: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

         Oración inicial: Querido Jesús Eucaristía. Venimos a postrarnos ante Ti para recibir tus Gracias, para acompañarte y para reparar por nosotros y por todos aquellos que no aprecian tu Presencia sacramental.
        Queremos abrir nuestros corazones para que los inundes con la lluvia incontenible de tu Amor.
         Queremos abrir nuestros labios para decirte: “Te amamos, Jesús Eucaristía, con todo el corazón”.
         Tu Corazón Eucarístico palpita de Amor; cúbrenos con tus rayos y con la llama de tu Amor divino.
         Venimos a adorarte, a darte gracias, a hacerte compañía, a pedirte perdón por tantos y tantos niños, jóvenes y adultos, que prefieren las distracciones del mundo, antes que contemplar, con los ojos de la fe, tu dulce rostro, resplandeciente de la luz y de la gloria de Dios.
         Junto a nosotros, te traemos en el corazón a nuestros seres queridos, a nuestros familiares, amigos, vecinos, compañeros de la escuela, y a todo el mundo, para que Tú también los bendigas a ellos.
         Queremos sentir Tu Presencia como susurro de brisa suave; queremos alimentarnos con el Pan de los ángeles; queremos sentirnos protegidos porque Tú caminas junto a nosotros.
         Haz sentir Tu voz en nuestros corazones, para que tengamos cada vez más deseos de verte y de sentirte cerca nuestro.
         Corazón Eucarístico de Jesús, Tu Amor es más grande que todo el Universo, y es más grande que todos los cielos juntos, ¡haz que seamos capaces de crecer en tu amor, para que recibamos de Ti cada vez más y más amor!
        
         Meditación en silencio (tres minutos)
        
         Peticiones
         A cada intención respondemos: Por los dolores de Tu Madre al pie de la Cruz, escúchanos Jesús.
         -Por los niños por nacer, para que sean recibidos con amor por sus padres. Oremos.
         -Por los niños que sufren en el cuerpo y en el alma, para que encuentren en los cristianos el consuelo que necesitan. Oremos.
         -Por los niños que viven en países en guerra, para que cesen las luchas y vivan en tu paz. Oremos.
         -Por los niños que no saben que Tú estás en la Eucaristía, para que seamos capaces de anunciarles de Tu Presencia con obras de amor. Oremos.       
         -Por nosotros mismos, para que nos demos cuenta que el fruto de la adoración eucarística es el aumento de amor a los padres, a los mayores, y a todo el mundo. Oremos.

         Oración final: Corazón Eucarístico de Jesús, debemos ya retirarnos, para volver a la tarea de todos los días. Nos llevamos tu Amor, y te prometemos que trataremos de dar a los demás aunque sea una pequeña parte de todo el Amor que de Ti hemos recibido. Para eso hacemos el propósito de ser cada día más obedientes, respetuosos, amables y caritativos con los que nos rodean, y con todos con los que nos encontremos. Haz que tu Mamá, la Virgen, que es también nuestra Madre, nos acompañe en todo momento, y que nos ayude a cumplir lo que te hemos prometido: tratar de ser no solo cada vez más buenos, sino ante todo, santos, para imitar a Jesús y a María.

         Oración de Nacer: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

miércoles, 29 de junio de 2011

Hora Santa para NACER Julio 2011




Entramos al Oratorio. Estamos delante de Jesús Eucaristía. No vemos a Jesús con los ojos del cuerpo, pero sabemos, por la fe, que Jesús está Presente en la Eucaristía con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Sabemos que nos ve, que nos oye, que conoce todos nuestros pensamientos y todos nuestros sentimientos. Jesús está en la Eucaristía, como está en el cielo, resucitado, vivo y glorioso. Y como en el cielo está su Mamá, la Virgen, aquí también, en el Oratorio, está acompañado de su Mamá. También están los ángeles y todos los santos del cielo. A ellos les pedimos que nos ayuden para hacer esta adoración con mucho amor.

Comenzamos la adoración, y para eso debemos callar todo ruido y toda voz, tanto de afuera como de adentro; de otro modo, no podremos escuchar la Voz de Jesús Eucaristía, que habla en el silencio. Hacemos la señal de la cruz y nos persignamos: “Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

-Inicio: Canto de entrada: Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

-Oración de NACER: “Dios mío, Yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni Te aman” (Tres veces).

-Oración para comenzar la adoración: “Querido Jesús Eucaristía, hemos venido hoy a visitarte, para hablar contigo, para decirte que te queremos mucho, y para aprender todas las cosas del cielo que nos enseña Tu Sagrado Corazón Eucarístico”

Queremos pedirle a la Virgen, que es Tu Mamá, que nos lleve delante de Ti, así como los niños pequeños son llevados en los brazos de la madre delante de su papá. Junto a la Virgen, aprenderemos a amarte y a adorarte, y así nuestra alma se llenará de luz y de amor, porque Tú nos iluminarás con la luz y el amor de Tu amable Corazón, que late en la Eucaristía.

Le pedimos a tu Mamá, la Virgen María, que Ella nos lleve en sus brazos y en su Corazón Inmaculado, y que nos abra los ojos del alma, para que podamos contemplar la luz y la dulzura de tu Rostro santo, lleno de luz, de paz y de Amor.

A Ella le confiamos nuestra visita, para que todo lo que no sabemos ni podemos hacer, lo haga Ella por nosotros; a Ella le pedimos que guíe nuestra oración, para que no nos distraigamos con otros pensamientos, para que nuestros pensamientos y afectos se dirijan sólo y únicamente hacia Ti.

Virgen María, Tú que eres la Mamá de Jesús, y que estás aquí presente, al lado de Jesús Eucaristía –porque donde está el Hijo está la Madre-, enséñanos a amar y adorar a Tu Hijo Jesús, para que sea Él nuestro único consuelo, nuestro único contento, nuestra única alegría.

-Silencio de tres minutos. “Virgen María, que eres llamada también “Nuestra Señora de la Eucaristía”, queremos escuchar la Voz eterna de Tu Hijo Jesús. Esa Voz se escucha sólo en el silencio, y por eso ahora queremos callar toda voz humana y todo pensamiento, para que resuene en nuestras almas y en nuestros corazones sólo la Voz dulce y amable de Jesús, el Hijo bendito de Tu vientre”.

-Canto eucarístico. Te adoramos, Hostia divina.

-Oración intermedia: “Jesús, cuando Tú estabas en el Huerto de Getsemaní, sabías que Dios Padre te había pedido que subieras a la cruz por nosotros. Sabías también que nuestro amor te costaría mucho dolor, mucha sangre, mucho sacrificio, y que al fin morirías en la cruz. Tu humanidad no quería sufrir, pero tu Corazón amaba tanto al Padre, que sólo querías cumplir su Voluntad, y por eso dijiste: “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Entonces, para cumplir la voluntad del Padre, te dispusiste a subir a la cruz para salvarnos a nosotros. Querido Jesús, ¡haz que nosotros también amemos a Dios Padre, y estemos deseosos de cumplir su voluntad en nuestras vidas! ¡Danos la gracia de ser como Tú, que cumpliste la Voluntad de Dios aún a costa del sacrificio de tu vida! ¡Virgen María, ayúdanos a ser como Jesús!

-Silencio de tres minutos. Hacemos ahora silencio, para poder adorar a Jesús, Presente en la Eucaristía. Le pedimos, que por medio de su Madre, la Virgen María, derrame su Amor y su Misericordia sobre todos nuestros seres queridos, y también sobre aquellos a los que no queremos tanto. Le pedimos también por los que no conocen a Dios, ya que son los más pobres de la tierra, y los que más sufren, para que lo conozcan y lo amen en la tierra y para siempre.

-Oración de despedida: “Querido Jesús Eucaristía, Tú en la cruz, cumpliste la voluntad del Padre, que quería que murieras crucificado, para demostrarnos tu Amor y para salvarnos. En la cruz, cumpliste también la voluntad de la Virgen Madre, que también quería que murieras en la cruz para salvarnos, aunque sabía que se iba a quedar sin su Hijo. Después tú la recompensaste con tu Resurrección, llevándola al cielo. Enséñanos a cumplir la voluntad de Dios, que se manifiesta en nuestros padres. Haz que no seamos desobedientes; haz que obedezcamos a nuestros padres y a nuestros mayores, para ser como Tú, que obedeciste por amor hasta la muerte en cruz. Que nunca nos apartemos de la voluntad de Dios, manifestada en nuestros padres. Madre, ayúdanos a ser como Tu Hijo.

-Oración de NACER: “Dios mío, yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman” (tres veces).

-Oración final: “Querido Jesús Eucaristía. Finalizamos nuestra visita, y nos vamos alegres y contentos, porque hemos estado contigo y con Tu Madre. Regresamos a nuestros hogares, a las tareas cotidianas, pero no queremos apartarnos de Ti, y por eso te dejamos nuestros corazones al pie del altar. Hazles sentir allí el fuego de tu Amor, para que nunca nos olvidemos de Ti.

-Canto de despedida. Canción de los pastorcitos de Fátima.