Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud

Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud

miércoles, 14 de marzo de 2018

El Santo Rosario meditado para Niños: Misterios Luminosos




         Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán. Jesús se deja bautizar por Juan en el río Jordán. En ese momento aparece el Amor de Dios, el Espíritu Santo y se escucha la voz de Dios Padre que dice: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien me complazco” (Mt 3, 16-17). Cuando comulgamos con fe y con amor y en estado de gracia, Jesús Eucaristía sopla sobre nuestras almas el Amor de Dios, el Espíritu Santo, que sobrevuela nuestros corazones como una paloma, mientras se escucha la voz de Dios Padre que dice: “Éste es mi hijo adoptivo muy amado, en quien me complazco”.

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

Segundo Misterio Luminoso: Las bodas de Caná. Los esposos se quedan sin vino y a pesar de que Jesús no quiere hacer el milagro de convertir el agua en vino porque todavía no ha llegado su hora, lo hace a pedido de su Mamá, la Virgen, que le dice a los sirvientes: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 3-5). En la Santa Misa, Jesús convierte el vino y el agua del cáliz en su Sangre Preciosísima para luego derramarla en nuestras almas. Que nuestros corazones estén siempre llenos del agua de la gracia, para que Jesús, por intermedio de María, los llene con la Sangre de su Sagrado Corazón Eucarístico.

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

Tercer Misterio Luminoso: Jesús anuncia que ha llegado el Reino de Dios y nos invita a la conversión: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos  y creed en la Buena Nueva” (Mc 1, 15). El Reino de Dios en la tierra es el corazón en estado de gracia. Debemos estar siempre en gracia y luchar para convertirnos, es decir, para vivir siempre en gracia, cumpliendo los Mandamientos de la Ley de Dios y los preceptos de la Iglesia. Solo de esa manera podremos recibir en nuestros corazones algo mucho más grande que el Reino de Dios: al Rey del Reino de Dios, Jesús Eucaristía.

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor. En el Monte Tabor, Jesús resplandece con una luz más intensa que miles de millones de soles juntos (cfr. Lc 9, 35). Es la luz de su divinidad, que se transparenta a través de su Cuerpo, para que cuando esté todo cubierto de Sangre en el Monte Calvario, nos acordemos que Jesús es Dios y que Él vence en la cruz al Demonio, al Pecado y a la Muerte. Si queremos vivir en la gloria del cielo, debemos primero seguir a Jesús por el Camino Real de la Cruz y para tener fuerzas para seguir a Jesús, debemos siempre alimentarnos con el Pan de los Ángeles, la Sagrada Eucaristía.

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

Quinto Misterio Luminoso: Jesús instituye la Eucaristía en la Última Cena. Antes de subir a la cruz para partir a la Casa del Padre a prepararnos un lugar, Jesús, inventa un modo de quedarse aquí, en la tierra, mientras está al mismo tiempo con Dios Padre en el cielo: la Sagrada Eucaristía (cfr. Jn 13, 1). Jesús se queda en la Eucaristía porque nos ama con locura, para darnos el Amor de su Sagrado Corazón y para estar con nosotros “todos los días, hasta el fin del tiempo”, en el sagrario. En la Eucaristía, Jesús está con su Cuerpo glorioso y resucitado, el mismo Cuerpo glorioso y resucitado con el que está en el trono de Dios en los cielos. Comulgar la Eucaristía es recibir en nuestros corazones al Cordero de Dios, ante el cual se postran los ángeles y santos. Antes de acercarnos a comulgar, debemos hacer siempre un acto de profundo amor y de adoración interior, para recibir a Jesús Eucaristía con todo el amor que se merece.

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.



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