(Septiembre - Octubre 2026)
Queridos
niños, hoy es un día muy especial para ustedes, porque van a recibir, por
primera vez, a Jesús en la Eucaristía. Ustedes se han preparado por dos años
para recibirlo a Jesús, pero es en realidad Jesús quien los ha elegido desde la
eternidad y es Él quien ha estado esperando este momento, desde antes de que
ustedes nacieran. A partir de hoy, ustedes van a poder abrir las puertas de sus
corazones, así como se abren las puertas de una casa, para que Jesús Eucaristía
entre en sus corazones y los ilumine con su gracia y los colme con el Amor del
Espíritu Santo. A partir de hoy, ustedes tienen que empezar a vivir una vida
nueva, la vida de los hijos de Dios; ustedes tienen que alimentarse
espiritualmente de la Eucaristía y vivir para la Eucaristía y por la
Eucaristía.
Esta nueva vida se llama “Conversión Eucarística” y
para saber qué es, tomemos la imagen del girasol: cuando es de noche, el
girasol está inclinado hacia la tierra, con su corola mirando a la tierra y con
sus pétalos cerrados, pero cuando amanece, cuando aparece la Estrella de la
mañana, la Aurora, la estrella que anuncia la llegada del sol, el girasol
comienza un movimiento que consiste en dejar de mirar a la tierra, para
comenzar a mirar hacia arriba, hacia el cielo, hacia donde aparece el sol. El
girasol es el alma de ustedes antes de tomar la Comunión, antes de recibir a
Jesús: así como el girasol está mirando a la tierra, así el alma sin Jesús
Eucaristía está en la oscuridad, mirando a la tierra y deseando cosas de la
tierra. Pero cuando aparece en el cielo la Estrella de la mañana, que es la
Virgen de la Eucaristía, que trae a su Hijo Jesús en la Eucaristía, el alma se
despega de las cosas de la tierra y comienza a elevar su mirada al Cielo, en
donde está el Sol de justicia, Jesús Eucaristía. Esto es lo que se llama
“Conversión Eucarística” y es lo que ustedes deben comenzar a hacer desde hoy:
elevar sus miradas a Jesús Eucaristía y alimentarse de los rayos de su gracia,
así como el girasol, mirando al sol, se alimenta de sus rayos.
Para
entender porqué ustedes comienzan una vida nueva con la Eucaristía, llamada
“Conversión Eucarística”, tenemos que saber qué es lo que sucede invisiblemente
en la Santa Misa: Jesús baja con su cruz desde el Cielo y deja su Cuerpo en la
Hostia y derrama su Sangre en el Cáliz, por eso cuando comulgamos, no
comulgamos nunca un poco de pan, sino el Cuerpo y la Sangre glorificados de
Cristo. Lo que hace especial a este día de Primeras Comuniones es que Jesús
baja con su sacrificio en la cruz desde el cielo hasta el altar y entrega su
cuerpo en la Eucaristía y derrama su sangre en el cáliz para derrotar a la
muerte, vencer al demonio y perdonarnos nuestros pecados y para darnos su vida
de hijo de Dios para que vivamos como hijos de Dios y al morir seamos llevados
al cielo para vivir para siempre en la alegría de Dios Uno y Trino.
Queridos
niños, tomen conciencia de que no van a recibir a una cosa, sino a Alguien y
ese Alguien es Dios y se llama “Jesús de Nazareth”; Él viene desde el Cielo
para quedarse en la Eucaristía, para que ustedes lo reciban en sus corazones y
tengan con ustedes el Amor y la Alegría de Dios. No sean como la inmensa
mayoría de niños, jóvenes y adultos, que son indiferentes al Amor del Sagrado Corazón
Eucarístico de Jesús y hagan el propósito, a partir de hoy, que esta Primera
Comunión no sea la última, sino la Primera de muchas Comuniones, de todas las
Comuniones que tomen hasta llegar al Cielo.
