Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud

Cristo Eucaristía, Luz de la niñez y de la juventud

viernes, 18 de octubre de 2013

Hora Santa para Niños monaguillos



                Se expone el Santísimo Sacramento del altar. Se inciensa y se canta: "Te adoramos, Hostia divina". Se rezan las oraciones enseñadas por el Ángel y la Virgen a los pastorcitos en Fátima. Luego se pueden leer las siguientes meditaciones, una por niño, seguida de algunos pocos minutos de silencio. Hacia el final, bendición con el Santísimo, reserva y canto final.

        Oración inicial: "Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman" (tres veces).
          Oración a la Santísima Trinidad: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón, y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén".

       Jesús, como Tú sabes, puesto que me ves en cada Misa, soy monaguillo, y vengo a decirte que me siento muy orgulloso de ayudar al sacerdote en la Santa Misa, porque me dijo el padre que el mío es “oficio de ángeles”, porque en el cielo los ángeles están alrededor de tu trono, que es el altar. Tú eres el Cordero de Dios y así como los ángeles te cantan y te adoran alrededor de tu altar en el cielo, así hago yo como monaguillo, en la tierra. ¡Hago en la tierra lo que hacen los ángeles en el cielo! ¡Te agradezco por el honor inmerecido de haberme elegido para ser monaguillo, oficio de ángeles! Por la Sangre que cae de tu Cabeza coronada de espinas, dame siempre pensamientos santos y puros, como los tuyos.

         Silencio para meditar.  

Jesús, vengo a decirte que te amo y te adoro, porque aunque no te veo con los ojos del cuerpo, sí te veo con los ojos de la fe, la fe de la Santa Madre Iglesia: te veo en el altar eucarístico con tu Cuerpo resucitado, lleno de luz y de gloria divina, más brillante que miles de soles juntos; te veo oculto en la Eucaristía, que parece un poco de pan, pero ya no es más pan, sino tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y Tu Divinidad; te veo en la Cruz, porque en la Misa renuevas el sacrificio en Cruz, el mismo del Calvario, solo que en el altar lo haces sin derramar tu Sangre cruentamente; veo tu Sangre en el cáliz y veo tu Cuerpo en la Hostia; veo tu Sagrado Corazón latir en la Eucaristía y me alimento de ese mismo Amor, que es Fuego de Amor divino que abrasa mi corazón en santo ardor. Por todo esto Jesús, vengo a darte gracias, a bendecirte y a adorarte en la Eucaristía, y no veo la hora de poderte comulgar. Por la Sangre de tu mano derecha, concédeme obrar siempre el bien con mis manos, que se levanten al cielo para orar y pedir tu Misericordia, y se tiendan para dar auxilio a mi hermano más necesitado.

Silencio para meditar.  

Jesús, te consagro mi niñez, mi juventud y mi vida entera, y te pido que guíes mis pasos para que cumpla siempre, solo y únicamente tu Voluntad y nada más que tu Voluntad, porque tu Voluntad es Santa y no hay nada más santo y bueno para mi vida que cumplir tu Santa Voluntad. Si tu Voluntad es que yo sea sacerdote, dame la gracia de saber apartarme del mundo, para amarte con todas mis fuerzas, esforzándome por saber de Ti, de tu Vida y de tu Obra, para poder luego darte a conocer a mis hermanos por medio de la celebración de la Santa Misa y de la predicación; si tu Voluntad es que me case, haz que conozca a la esposa que Tú elegiste para mí desde la eternidad y concédeme que el matrimonio sea para mí el camino para llegar al cielo. Por la Sangre de tu mano izquierda, que yo me cuente entre tus elegidos en el Día del Juicio Final.

Silencio para meditar.  

Jesús, concédeme la gracia de querer lo que Tú quieres en la Cruz, y de rechazar lo que Tú rechazas en la Cruz y que Santo Dominguito del Val, niño monaguillo que murió crucificado por no renegar de Ti, me enseñe a seguirte cada día por el camino de la Cruz; dame los ojos de tu Madre para verte, su Corazón para amarte y su adoración para adorarte; haz que nunca me aparte de Ti, y haz que te siga por el Camino Real de la Cruz, el único camino que lleva al Cielo, camino señalado por el reguero de tu Sangre, Sangre que brota de tus heridas como de un manantial inagotable. Jesús, no permitas que tu monaguillo se aparte nunca de Ti y que la Sangre Preciosísima de tus llagas moje mis pies cuando yo los hunda en tus huellas.

Silencio para meditar.  


Jesús, como monaguillo, tengo el honor inmerecido que otros niños y jóvenes no tienen y es el de servirte en el altar, ayudando al sacerdote en la Santa Misa; te pido que no sea indigno de este honor y para eso haz que mis actos reflejen el Amor de tu Sagrado Corazón Eucarístico, que es el Amor que brota de tu Corazón traspasado, y es el Amor con el que me alimento con cada comunión eucarística. Por el Amor de tu Sagrado Corazón que bebo en el cáliz, dame tu Pureza de Cuerpo y Alma, dame tu Castidad, dame tu Caridad, para que en mi familia, en mi escuela, en mi barrio, y donde yo vaya, sea yo con mis actos un vivo reflejo tuyo, para que todo aquel que me vea, Te vea, y el que me oiga, Te oiga.

Silencio para meditar.

        Oración final: "Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman" (tres veces).
          Oración a la Santísima Trinidad: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón, y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén".

          Canto final a la Virgen: "Los cielos, la tierra, y el mismo Señor Dios".

(Dedicada a Tomy, Francisco, Ignacio, Lucas, Nicolás, Tomás, Pablo, Santiago, y a todos los niños que quieran cumplir en sus vidas la Santa Voluntad de Dios)

1 comentario:

  1. Felicidades padre por estas publicaciones tan hermosas, que Jesús y la Virgen lo sigan bendiciendo y el Espíritu Santo iluminando. Bendiciones

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